Me he cansado de andar descalzo
de pasear mi vida de puntillas y con una recortada apuntándome en la sien.
Y eso que a decir verdad me he buscado cada una de mis lágrimas y cada una de mis heridas y me has visto lamerlas, como perro viejo que soy, como también lamí las tuyas hasta curarlas. Me arrepiento de no valorar eso que tu llamas escribir pero que yo llamo soñar, eso que tu llamas contar historias pero que yo llamo meterlas en tu cama.
Últimamente el presente es más pasado que nunca, y me apedrean las miradas en el metro. Madrid es
un teatro donde siempre pierde el secundario y hay Sold Out en cada pase.
A veces te admiro por como digieres el ruido, el miedo, la sangre, porque yo no soy como tú y la guerra siempre me ha resultado un escenario demasiado duro.
Cojo el coche y joder que magia, allí sonando Lucinda Williams mientras el paisaje va cambiando de tono al igual que mi cabeza. En fin, estaba pensando en el último mail que recibí desde Venezuela, era una chica de unos veinte que me sacaba los colores y las letras a cucharadas, me arañó un poco el corazón, es así. Estas cosas no sé si te ayudan o todo lo contrario, supongo que más lo primero.
El caso es que paro en el bar ese que paro habitualmente que queda a medio camino de tu cama y la mía y apurando un café con leche con dos de azúcar no se porqué me vino esa frase de la canción; ¿Dime que hay detrás de esas sonrisas tan tristes, un motor que no funciona o sólo corazones rotos ?, a veces me pasa, me llegan letras de canciones y se meten en huecos averiados de mis días. Dos con veinte me dice la camarera, y sigo mi ruta.
Paso el picadero ese que tanto me flipa, queda a la derecha antes de llegar a Talavera, pienso cuando pasé en abril o mayo, no recuerdo, y estaba tan verde aquello, con esos caballos tan anárquicos que desprenden esa belleza tan plástica. Hace tiempo que no monto a caballo me digo.
Me has mandado un mensaje por whatsapp, tengo el iPhone debajo del freno de mano, lo miro de reojo sin soltar el volante, como cuando viajo contigo. Me sacas una sonrisa.
Es curioso el cambio tan drástico al salir de la gran ciudad. Parece que respiras otra cosa. La puta monotonía joder. Pero como me gusta vivir en Madrid.
Qué diferentes son nuestras ciudades y que diferentes somos nosotros. Eso es lo bonito, encajar las piezas, mezclar los acentos, contagiarnos un poco.
Tu tierra, también mía, que de recuerdos me vienen a la mente cada vez que llego. El plato con embutido que siempre presidía las comidas, el arroz de mi abuela. El pueblo. Los veranos en aquel patio cerrado de casa. El paseo cuando el sol caía. Mis padres tomándose la caña en el bar de siempre. Nunca hice amigos allí pero guardo momentos en los bolsillos que me han hecho ser quien soy. Una mezcla de nostalgia y alegría me invade por un momento, asique decido cambiar de canción.
Me estas esperando en la puerta de tu casa. Siempre me echas la bronca porque casi siempre llego tarde. Tenemos la típica riña que acaba en risas y besos. Vuelvo un poco a la vida, aterrizo.
Decidimos ir al sitio este de jarras a un euro. Nunca me acuerdo como se llama, ese que queda cerca de tu casa, donde el camarero siempre te acaba invitando a una ronda. Me siento algo cansado del viaje pero la cerveza me ayuda a entonarme, no está demasiado fría pero mi garganta lo agradece. Hablamos de esto y de lo otro, de mi poesía del viernes, de como te va en la universidad, de tu ex y de mi ex, de algún viaje que queda pendiente. Te echo algún piropo y me dices que soy un pelota. Risas. Más besos. Pero es verdad, joder estas preciosa. Como echaba de menos esto. Tú media sonrisa, tus ojos que me atraviesan, tu aro en la nariz. Tus 19. Puta Magia.
Pienso en los proyectos y en los sueños. Te lías un pitillo. Te miro. Me recuerdas a la chica esta...la actriz francesa, Marion Cotillard. Si esa que sale en la peli, joder como se llama, la tengo la punta de la lengua. Mierda no me sale. Te ríes. Me rio. Nos vamos.
Tienes el cumple de una amiga, no sabes si ir, me ves cansado. Te digo que vayamos un rato que le hará ilusión verte. Nos tomamos unas copas, nos liamos un poco. Me presentas a gente...ah este es el de Madrid, encantado, tal. Lo típico. Suena música algo estridente, me raya la verdad. Nos despedimos.
Se me cierran los ojos, pierdo altura, las musas se van. La inspiración me hace un quiebro. No sé si ha sido un sueño. Bueno mañana será otro día. Chequeo el whatsapp. Te quiero.
Ah!, ya me acuerdo de la peli... Pequeñas mentiras sin importancia.
lunes, 9 de septiembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
Acción Poética
Si a partir de hoy hago veinte poemas
me agarro a tu libro olvidado
y susurro que fueron mis penas
las que te dejaron sin verano
Si consigo rimar como pocos
me acostumbraré a tu agua de río
a tu viento pegando en mi cara
cuando aceche el invierno y el frio
Si mis manos soñaran palabras
te juro que me quedo a tu lado
aunque no haya papel de febrero
todavía, en nuestras manos
Ángel González, Gustavo Adolfo Bécquer
Rafael Alberti, Antonio Machado
Mi nombre entre tus paredes
Mario Benedetti, Benjamín Prado
me agarro a tu libro olvidado
y susurro que fueron mis penas
las que te dejaron sin verano
Si consigo rimar como pocos
me acostumbraré a tu agua de río
a tu viento pegando en mi cara
cuando aceche el invierno y el frio
Si mis manos soñaran palabras
te juro que me quedo a tu lado
aunque no haya papel de febrero
todavía, en nuestras manos
Ángel González, Gustavo Adolfo Bécquer
Rafael Alberti, Antonio Machado
Mi nombre entre tus paredes
Mario Benedetti, Benjamín Prado
lunes, 2 de septiembre de 2013
Cosas que no deberiamos olvidar
Para volver hay que irse primero
para entender al que se sienta a tu lado
hay que ponerse en su lugar
Para que te crean hay que compartir
para que no te olviden
hay que dejar huella
Para escribir hay que haber leído antes
para crear tienes que abrir los ojos
Para huir
necesitas un motivo
Para confiar hace falta un secreto
para hacer el amor hace falta follar
Para querer no hace falta ser de nadie
para sentir es mejor hacerlo a tientas
Para ganar hay que saber perder trenes
para disparar hay que apuntar desde abajo
Para soñar hay que fracasar dos veces
para viajar saber regresar a tiempo
Para enseñar necesitas un par de lecciones
para aprender hay que saber encajar otro golpe
Para llorar no hay que doblar esa esquina
para reir es mejor con un amigo
Para equivocarnos siempre nos queda mañana
Para que esto se acabe
no me esperes ahí sentado
Para vivir hace falta más poesía
y faltas tú
martes, 6 de agosto de 2013
Menos de un 36
No sé como empezar esto.
Me dices que te gusta mi forma, mi manera
de encarar un papel en blanco, de soltar palabras
y hacer que se enciendan las luces de tu vida
cuando el negro de los suspensos y los amores pasajeros
te cubre las esperanzas.
Me dices también, que te gusta cuando invento.
Cuando llueve en mis poemas y en tu ciudad quema el sol de verano,
cuando mis dedos imaginan una puesta de sol y en las orillas
del Guadiana el viento se lleva las hojas,
cuando letra a letra paseo de tu mano por un Londres nevado
o cuando el silencio tiñe las postales y yo te meto
en una canción de Sabina.
Me dices también, que no sabes nadar
pero ya sabes que hemos cruzado a nado
todos los mares abiertos
aunque sólo sea cerrando los ojos.
Te decía que no sé como empezar esto, sin que la torpeza
me pueda, sin que las balas me atraviesen y me quemen la piel.
Sin echar de menos tú acento
o los besos que se pierden en las estaciones
o los besos que se pierden en las estaciones
y que yo meto en tus bolsillos antes de darme la vuelta.
Te prometo que he intentando que la magia
parase nuestros relojes
para que este café de primera hora de la mañana no sepa
tanto a nostalgia
para que estos pies no echen de menos otros pies
para que la alarma que nos pone en el mundo
no sea sólo una mera canción.
Y aunque el tiempo es inabarcable
y a veces maldito
y los lobos cuando salga la luna
intentarán abordarte
piensa en nuestro mundo de ciudades conquistadas
en el fuego de un poema
en las dos butacas del cine que nos espera esta noche
o en la pulsera de cuero que se coló en tu buzón
No sé como empezar esto
porque no quiero
que acabe
nunca
Te prometo que he intentando que la magia
parase nuestros relojes
para que este café de primera hora de la mañana no sepa
tanto a nostalgia
para que estos pies no echen de menos otros pies
para que la alarma que nos pone en el mundo
no sea sólo una mera canción.
Y aunque el tiempo es inabarcable
y a veces maldito
y los lobos cuando salga la luna
intentarán abordarte
piensa en nuestro mundo de ciudades conquistadas
en el fuego de un poema
en las dos butacas del cine que nos espera esta noche
o en la pulsera de cuero que se coló en tu buzón
No sé como empezar esto
porque no quiero
que acabe
nunca
jueves, 25 de julio de 2013
Versos para tu magia ( I )
Me dijiste ayer que escribiera
y yo no guardo rencor
a la brisa marinera
que te abre el corazón
Me dijiste ayer que escribiera
y hace tiempo que no soy yo
desde que vi tus caderas
atravesar mi canción
Aquella noche traviesa
de lunas llenas, amor
descongelando poemas
que empapan la habitación
-
Y en la Bahía de Cádiz
ese rojo atardecer
que humedece nuestros ojos
que hace que arda el papel
Dirán que somos dos locos
buscando aire en el mar
frenando cuando ellos corren
lanzados cuando hay que andar
-
Vamos a matar los días
para volvernos a ver
para llenar de poesía
cada curva de tu piel
Vamos a quemar las noches
a reducir los kilómetros
a inventarnos otro idioma
que sólo entendamos nosotros
y yo no guardo rencor
a la brisa marinera
que te abre el corazón
Me dijiste ayer que escribiera
y hace tiempo que no soy yo
desde que vi tus caderas
atravesar mi canción
Aquella noche traviesa
de lunas llenas, amor
descongelando poemas
que empapan la habitación
-
Y en la Bahía de Cádiz
ese rojo atardecer
que humedece nuestros ojos
que hace que arda el papel
Dirán que somos dos locos
buscando aire en el mar
frenando cuando ellos corren
lanzados cuando hay que andar
-
Vamos a matar los días
para volvernos a ver
para llenar de poesía
cada curva de tu piel
Vamos a quemar las noches
a reducir los kilómetros
a inventarnos otro idioma
que sólo entendamos nosotros
miércoles, 10 de julio de 2013
Donde vuelan nuestras cometas
Recuerdo aquel Mayo caliente de relojes parados y chicas en ropa interior. Recuerdo aquel comienzo de Primavera gritando a Borges en El Retiro, disimulando el vacío de tu piel, arrugando las hojas de los árboles, llenando viernes con Rock de pega.
Recuerdo aquella columna de Elvira Lindo en El País y aquel taller de poesía donde nos recitamos, verso a verso, como si fueran disparos de balas plateadas.
Recuerdo los ojos, las miradas, Madrid tan caliente y visceral como después de la Guerra entre tú y mis ganas, entre yo y tus piernas.
Recuerdo el sabor amargo a tierra pisada, a lo que sabes que nunca vuelve.
Recuerdo aquel concierto de Sabina, en Las Ventas, donde no estabas pero sí, en cada una de las canciones que brotaban de su voz rota.
Recuerdo las noches que no bebimos pero también las que bebimos demasiado, las playas que no existieron y las que marcamos en el mapa para volver a pisar.
Recuerdo las estaciones de tren, aquel viaje a París sin maleta ni corazón, las llaves de esa casa sin puertas ni teléfonos en llamas.
Recuerdo lluvia sin paraguas, nieve entre tus manos y las mías.
Recuerdo un tocadiscos sonando a tumba abierta y una Hispano Olivetti esperando a un escritor que nunca llegará a la cita.
Recuerdo tu Mac encendido sin prisa, esperando palabras que pasan de moda.
Recuerdo cuando tu escribías y yo era verano, cuando tú reías y yo era más verano todavía.
Ahora que recuerdo mucho y poco estoy pisando el suelo donde quema
y tú
sigues curando heridos leves, poniendo celofán a los carteles con mi nombre
allí donde vuelan nuestras cometas
lunes, 24 de junio de 2013
Desarme emocional
Te ví llegar como un rayo de luna llena
con Vista Cansada bajo el brazo
disimulando la guerra que hay en tus ojos
El sexo alquilado de mis días de ausencia
en que creía no conocerte
quedó sepultado por tu acento marcado
y tu risa contagiosa
Una postal que huele a Ibiza
duerme sin renunciar a tu mirada
debajo de los apuntes que trabajan tu futuro
y una pulsera desilachada se pelea con tu piel
para no perderse en el olvido
Cuantas emes se colaron sin querer
en mis guiones
antes de que la tuya entrara de puntillas
a cambiarme los márgenes y los puntos suspensivos
Creas en cada paso tu biografía
y te enredas entre mis letras
que te hacen inmortal, para siempre
No olvido que la vida
es lo que renuncias
pero también lo que se queda en las orillas
o en los finales de los poemas de Lorca
o en las avenidas que me llevan a tu cama
No olvido que somos los que se van
pero también lo que vivimos
que soy lo que han escrito otros
pero también lo que escribo
con Vista Cansada bajo el brazo
disimulando la guerra que hay en tus ojos
El sexo alquilado de mis días de ausencia
en que creía no conocerte
quedó sepultado por tu acento marcado
y tu risa contagiosa
Una postal que huele a Ibiza
duerme sin renunciar a tu mirada
debajo de los apuntes que trabajan tu futuro
y una pulsera desilachada se pelea con tu piel
para no perderse en el olvido
Cuantas emes se colaron sin querer
en mis guiones
antes de que la tuya entrara de puntillas
a cambiarme los márgenes y los puntos suspensivos
Creas en cada paso tu biografía
y te enredas entre mis letras
que te hacen inmortal, para siempre
No olvido que la vida
es lo que renuncias
pero también lo que se queda en las orillas
o en los finales de los poemas de Lorca
o en las avenidas que me llevan a tu cama
No olvido que somos los que se van
pero también lo que vivimos
que soy lo que han escrito otros
pero también lo que escribo
martes, 11 de junio de 2013
Californication
El invierno siempre apaga algunas luces, y Los Ángeles queda demasiado lejos aún, para imaginar una puesta de sol en tus piernas, para ser Hank y tu Karen, para que mis libros aparezcan en las librerías de toda la ciudad y sean traducidos a siete idiomas diferentes. Uno de ellos el tuyo, que traduzco a ciegas y con cierto miedo a no hacerlo bien.
Ya sabes que yo soy más de Nueva York y sus calles numeradas, de su frío que te cala y de la nieve en las aceras. Que imagino la vuelta a casa en el West Village, haciendo eses, después de una noche de besos y vino peleón. Que imagino alguna noche recogiendote a la salida de tus clases en la Universidad de Columbia y que lo hacemos en los baños del italiano ese, donde siempre suena Laura Paussini. Que salimos a correr los domingos por la mañana por Central Park y siempre te paras enfrente del edificio Dakota, como si el espíritu de Lennon aún siguiera allí, tocando Watching the wheels. Imagino.
Pero sé que tú pierdes la cabeza por pasar de noche con la ventanilla bajada y el aire pegándote en la cara por Mulholland Drive. Que te mueres por un helado, un te quiero y un beso dulce y salvaje mientras nos revolcamos en Venice Beach y suena en las radios algo de Nirvana.
Ya sé que no somos exactamente "eso" que dice la gente que hay que ser. Que en tu corazón hay restos de otros corazones y que guardas alguna herida debajo de esa piel que algunos llamaron tiempo. No te preocupes, yo no vengo aquí para salvarte, ni para borrar de un plumazo tu pasado.
Pero si quieres podemos volar de lado a lado de la cama. Sin paracaídas.
Piénsalo.
Ya sabes que yo soy más de Nueva York y sus calles numeradas, de su frío que te cala y de la nieve en las aceras. Que imagino la vuelta a casa en el West Village, haciendo eses, después de una noche de besos y vino peleón. Que imagino alguna noche recogiendote a la salida de tus clases en la Universidad de Columbia y que lo hacemos en los baños del italiano ese, donde siempre suena Laura Paussini. Que salimos a correr los domingos por la mañana por Central Park y siempre te paras enfrente del edificio Dakota, como si el espíritu de Lennon aún siguiera allí, tocando Watching the wheels. Imagino.
Pero sé que tú pierdes la cabeza por pasar de noche con la ventanilla bajada y el aire pegándote en la cara por Mulholland Drive. Que te mueres por un helado, un te quiero y un beso dulce y salvaje mientras nos revolcamos en Venice Beach y suena en las radios algo de Nirvana.
Ya sé que no somos exactamente "eso" que dice la gente que hay que ser. Que en tu corazón hay restos de otros corazones y que guardas alguna herida debajo de esa piel que algunos llamaron tiempo. No te preocupes, yo no vengo aquí para salvarte, ni para borrar de un plumazo tu pasado.
Pero si quieres podemos volar de lado a lado de la cama. Sin paracaídas.
Piénsalo.
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